LAS CONSULTAS POPULARES ANTIMINERAS: LA PRIMERA PREGUNTA EN TEMAS AMBIENTALES QUE SE LE HIZO A LOS CANDIDATOS PRESIDENCIALES DE COLOMBIA

Popular Consultations banning mining: first issue in Colombia’s presidential debates on environment

Las consultas populares son el tema a poner sobre la mesa con los candidatos presidenciales en Colombia respecto a asuntos ambientales. Esto no es sino el resultado de un movimiento social sostenido desde los territorios que le ha abierto espacio a la discusión a nivel nacional.

Las consultas populares sobre temas mineros en Colombia están en primera fila de la agenda política en el país. Esto se hizo evidente durante el foro público con candidatos a la presidencia de la república para responder “¿Cómo responder a los retos ambientales y del desarrollo sostenible en Colombia?” que tuvo lugar a finales de enero en la Universidad de los Andes, organizado por el Foro Nacional Ambiental.

De los 6 candidatos que figuran en la lista de las encuestas, no asistieron dos: Germán Vargas Lleras y Marta Lucía Ramírez, los dos de derecha. La primera pregunta de cinco que se debatieron en la mañana del foro, fue sobre consultas populares, minería y qué quería decir el “boom” de las consultas populares en el país. Los cuatro candidatos asistentes, Sergio Fajardo, Humberto De la Calle, Iván Duque y Gustavo Petro, a pesar de tener inclinaciones políticas diversas, coincidieron en que las consultas populares son democráticas, constitucionales e indispensables.

Sergio Fajardo comentó que las consultas populares son una expresión legítima, constitucional de las comunidades que se tienen que escuchar esas voces y atender sus inquietudes respecto a las que ya se han llevado a cabo y las que pueden venir a futuro. Agregó que es una responsabilidad del Estado entender esa circunstancia, asumir el tema ambiental, y reconocer las consultas como una herramienta legítima de participación de la sociedad colombiana, y además incorporar en esa capacidad de discusión elementos científicos, sociales, económicos y políticos con el desarrollo de cada una de las comunidades. Esto es fundamental ya que institucionalmente el gobierno nacional tiene muy poca capacidad de trabajar con las comunidades y recoger los diferentes intereses, porque muchas veces se diseñan las políticas públicas desde el gobierno central, entendiendo que los territorios son homogéneos, que es una de las barbaridades más grandes, y en términos ambientales en fácil entender que los territorios no son homogéneos. No reconocer esas otras dimensiones es una incapacidad muy grande del Estado. Hizo énfasis en que políticos como el, que vienen del territorio, pues fue alcalde de Medellín y gobernador de Antioquia, con todos los conflictos de un territorio, tienen la capacidad de entender que significa que una comunidad participe en sus decisiones, que significa empoderar una comunidad, que significa ese tema ambiental y como se articula. Reiteró que este esquema que hemos tenido habitualmente, de despreciar las comunidades y descalificarlas, no reconoce el sentido del trabajo ambiental, que es una oportunidad pedagógica fundamental en Colombia y la incapacidad de llegar a un territorio de manera articula se convierte en un malestar permanente con las comunidades. Concluyó que él tiene la intención de hacer de la concertación una fortaleza, no una debilidad, siempre con seguimiento, y reiteró que en resumen las consultas son obligatorias, son necesarias, son riqueza política y social de nuestro país.

Fajardo

Humberto De la Calle hizo énfasis en que las consultas populares son fundamentales para muchos elementos de la vida nacional, y no nos podemos devolver de ahí. Comentó que esto se liga con una idea más general que él tiene, y es que la paz entre los humanos es una sola unidad frente a la paz con la naturaleza, esas no son dos cosas distintas. Agregó que para que esa idea no sea solo un poema, hay que dar ejemplos: una comunidad puede haber salido de la confrontación con las FARC pero mañana puede tener pugnas muy serias si escasea el agua, y lo que está pasando en Colombia es que justamente la discusión sobre el uso del suelo no solo presagia enormes discusiones sino que en su opinión, cuando salgamos de estas coyunturas de ahora, esa va a ser la gran discusión nacional. Señaló que nos tomará más de una década para tomar decisiones conjuntas y de consenso, como señaló el Dr. Carrizosa en la introducción. Comentó, en segundo lugar, es cierto que hay que corregir algunos vicios de las consultas, por ejemplo, le parece indispensable tener un inventario claro de las comunidades étnicas, y también hay que estabilizar la jurisprudencia. Por lo anterior, sugiere que primero hay que romper dos paradigmas: el primero es que cuando hay por ejemplo una consulta en Cajamarca entonces resulta que esos son unos revoltosos que se oponen a la propiedad privada y que ahí hay algo sospechoso, pero resulta que al señor alcalde le dio por tirar el Transmilenio por la Septima, y ahí si pedimos una consulta aquí en el centro de Bogotá. Considera que ese es un paradigma de doble estándar que es inaceptable, pues las consultas son válidas en todos los puntos cardinales y tienen un fundamento que es justamente que haya paz con la naturaleza. El segundo paradigma que señaló que hay que desmontar es que de la superficie para abajo la autoridad es la autoridad nacional por razones históricas, y de la superficie para arriba actúa el alcalde y actúan las comunidades. Ese paradigma hay que romperlo porque está afectando la calidad de vida y la salud de los habitantes, y por lo tanto las consultas lo que pretenden es destruir ese paradigma. Utilizó una metáfora del Dr. Gustavo Wilches que le parece fantástica: es lo que pasa con las mujeres, de la piel para afuera son soberanas, y de la piel para adentro son territorio de Alejandro Ordoñez, el compañero del Dr. Iván Duque. Entonces reiteró: consultas sí, paz con la naturaleza, eso es lo que hay que hacer, ese es el camino, no echemos para atrás. Y propone racionalizar la discusión y tomar en consideración los argumentos científicos, pues no basta con los prejuicios, ya que lo que si necesita Colombia ahora es una discusión razonada y dialogada, por lo que precisamente la concertación es el mejor instrumento que tenemos para resolver los dilemas que hoy tenemos.

DelaCalle

Iván Duque centró su opinión en la importancia de volver a sembrar confianza, pues el problema de las consultas, y el problema también de las convocatorias ha sido porque se ha perdido la confianza. Por lo anterior, señaló que sería importante que la agenda ambiental del país empezara por dejar de ver lo ambiental desde un sector como un pasivo o un costo, y entender que lo ambiental es un activo del país. Por esto, propuso partir desde el prisma “producir conservando” y “conservar produciendo”, para que todos los esquemas productivos de un país tengan claro que lo ambiental es una responsabilidad ineludible. Por eso si vamos a hablar de la minería, tenemos que entender la difícil situación: 76% de las unidades de producción minera en Colombia no tienen título, y eso es una realidad y ahí hay unos riesgos ambientales enormes. Además, comentó que la manera en que se han manejado las regalías en el país históricamente es una vergüenza en el sistema anterior y en el actual. Para empezar a generar esa confianza, tenemos que empezar a tomar decisiones claras, y la primera es que debemos mejorar la calidad de la información a partir de la cual tomamos decisiones de política ambiental, para saber que no se pueden hacer proyectos mineros en zonas de delimitación de páramos bajo ninguna circunstancia, que, si vamos a hacer proyectos extractivos, ningún proyecto puede afectar ecosistemas diversos, ni comprometer los acuíferos subterráneos de Colombia. Debemos exigirle al Sistema Nacional Ambiental que tiene que mejorar su institucionalidad. Las Corporaciones Autónomas Regionales deben dejar de ser manejadas bajo criterios clientelistas y politiqueros, y llevar a cabo la verdadera supervisión ambiental que el país requiere para generar esa confianza. Si en realidad esa institucionalidad funcionara no estaríamos viendo esas dificultades hoy, las consultas serían bien acogidas y tendríamos la capacidad de escuchar, y no se abordaría simplemente como un requisito. Planteó tajantemente que, si nosotros queremos afrontar los retos de la minería en Colombia, necesitamos la firmeza en un gobierno, y él se compromete con la ratificación del Convenio de Minamata para que Colombia sea un país libre de mercurio, para no tener esa amenaza que hoy entra por contrabando y que entra a los vertimientos de muchas de las cuencas de ríos de Colombia. Estas son decisiones de Estado en materia ambiental, y por su puesto hay que empezar a generar la conciliación, y abordar la consulta también como un mecanismo de protección de las comunidades cuando no se han cumplido con ninguno de los requisitos, cuando la comunidad está enfrentando un daño material e inminente. Terminó su intervención diciendo que el otro reto que tenemos en material ambiental es que cualquier tema de producción tiene que respetar el ecosistema como un patrimonio indivisible de nuestro país. Necesitamos no ejercer la política ambiental con dogmatismo, hay que ejercerla con la visión clara de que el patrimonio más grande que tiene Colombia es su biodiversidad. En el gobierno de Iván Duque se compromete a que lo ambiental no sea un tema accesorio como lo es hoy donde en términos de presupuesto tiene menos del 1%, los compromisos que Colombia asuma y la política ambiental tiene que estar respaldada no solamente por un presupuesto, sino por un ministerio manejado por una persona idónea que esté cuatro años liderando el sector para generar estabilidad en las políticas públicas.

Duque

Gustavo Petro reiteró que las consultas populares nos plantean unas preguntas básicas y fundamentales: ¿quién es el dueño del territorio? ¿Quién es el dueño del estado? ¿Cuál es el concepto de desarrollo? Si uno se atiene a lo que dicen las consultas, el dueño de territorio y el dueño del estado no es más que la gente, si es que hablamos de una democracia. Planteó que el desarrollo no es extraer petróleo y carbón como lo hemos hecho los últimos 25-30 años, es lo contrario, eso es un anti desarrollo, y eso es lo que dicen las consultas. Lo que nos están diciendo las comunidades es: “señores que están manejando el Estado de Colombia, ustedes están equivocados, y si la gente es la dueña del territorio y del Estado, los políticos tienen que subordinarse a la decisión popular. Las resistencias que hemos observado desde el Estado, desde los actores económicos fundamentales a esas decisiones de las consultas, no es más que la reticencia de la democracia, la reticencia a una manera diferente de concebir el desarrollo. En el tema concreto del petróleo, no la minería en general, ¿es sostenible a producción del petróleo o el carbón? ¿en un discurso verde, se puede sostener que es una posición de equilibro razonable sostener la producción de petróleo que es de lo que vivimos los colombianos desde hace 25 años que somos el exportador mundial de carbón? La respuesta es no. Si la humanidad quiere permanecer en el planeta, y la vida en el planeta, nos tenemos que separar tajantemente, progresivamente del carbón y del petróleo. Este es un reto que va más allá del esfuerzo retórico de sentirse simpático ante un público ambientalista. Demanda un esfuerzo complejo de transición que tiene que ver con los próximos cuatro años de gobierno, y que hace caso a lo que dicen las consultas, que van más allá de lo que sus gobernantes han entendido. ¿Cómo transitar de una economía extractivista que tiene que alejarse del petróleo y del carbón que nos han generado casi 40,000 millones de dólares al año, de lo cual esta ciudad ha sido producto en una especie de burbuja de riqueza ficticia hacia una economía productiva basada en la agricultura productiva de alimentos, en donde el agua tiene otro sentido, el territorio, la democracia y el desarrollo tienen otro sentido? Se pregunta ¿Cómo transitar en cuatro años, ocho años, una década, máximo, de una economía extractivista, depredadora y mortal hacia una economía productiva y vital? Ese es en su opinión, el sentido de las consultas y su mensaje, al que hay que obedecer.

Petro

Este movimiento se ha hecho escuchar. Sus inquietudes y preocupaciones se han elevado al nivel de los candidatos presidenciales, y seguiremos insistiendo y buscando medios para que nuestros gobernantes se vean obligados a pensar en alternativas que implique una transición hacia un modelo más sostenible para la gente, los ecosistemas y el planeta.

Colombia is about to elect a new president. But what do the candidates think about popular consultations- the citizen-led processes stopping mining across the nation and questioning a development policy based on extractivism? Here we find out.

Popular consultations have been the first topic of debate during dialogues with presidential candidates on Colombian environmental issues. Popular consultations have been put on the political map as the result of a grassroots movement that has sustained an effort to elevate this discussion to a national level as part of their struggle to defend their territories.

At the end of January 2018,  presidential candidates took part in a forum to discuss how they plan to address the environmental and sustainable development challenges in Colombia.

Of the six presidential candidates, two did not show up to the forum: Germán Vargas Lleras and Marta Lucía Ramírez, both right wing. The first of the five questions asked to each candidate during the debate was about popular consultations- their role, their future and what the massive wave of action to stop mining in Colombia means.

The four candidates that participated, Sergio Fajardo, Humberto De la Calle, Iván Duque and Gustavo Petro, all agreed that the popular consultations are democratic, constitutional and necessary, in spite of their different political approaches. Here we share their in-depth responses.


Fajardo

Sergio Fajardo started by stating that the popular consultations are a legitimate, constitutional expression of communities, that these voices must be heard and their inquiries must be attended regarding the ones that have been held and the ones to come. He added that it is a responsibility of the government to understand these circumstances, to commit with the environmental issues, and to recognize popular consultations as a legitimate participation instrument of the Colombian society, and that scientific, social, economic, and political elements must be included in this discussion regarding the development models of each of the communities involved. This is fundamental due to the fact that the government has a weak institutionality and has low capacity of working with communities and addressing their interests, because many times the public policies are designed by the central government and interpret territories as homogeneous. He added this is one of the greatest barbarities, and from an environmental point of view it is easy to understand territories are not homogeneous. Not recognizing these other dimensions is a great handicap of the government. He made emphasis in the fact that politicians like himself , that come from working in the territories (because he was mayor of the city of Medellín and Governor of Antioquia), where he had to address all the challenges that territories face, have the capacity of understanding the importance of a community that participates in their decisions, what an empowered community means, and how to articulate the environmental issues. He stressed that the scheme that is frequently applied of disregarding and unqualifying them, doesn’t recognize the effort of the environmental works, which is a great pedagogic opportunity in Colombia. The inability of reaching territories in an un-articulated manner arises permanent inconformity within communities. He concluded he has the ability to make agreements a strength, not a weakness, with a constant follow-up, and he recalled that popular consultations are obligatory, necessary and evidence a political and social richness of our country


DelaCalle

Humberto de la Calle made emphasis on popular consultations as fundamental for many elements of the national life, because they express a political maturity, so the country should not push them back. He said this is related to a more general perspective he has regarding human beings as one same unity regarding peace with nature, and that these two are not two separate things. He added that in order for this idea not only to be a poem, we must give examples: a community may have suffered from confrontation with the FARC guerrilla but in the future may have very severe struggles regarding water scarcity. What is taking place in Colombia at the moment is that the discussion regarding the use of the land not only foreshadows great discussions but that when we get over the current discussion regarding peace, this will become the great national debate. He pointed out that it will take us around a decade to be able to take joint decisions based on consensus. He commented it is true that some elements regarding the popular consultations must be clarified, like a detailed list of the ethnic communities, and to stabilize the jurisprudence. For this reason he suggests, first of all we must break two paradigms: the first, that whenever a popular consultation takes place, for example in Cajamarca, it is supposed to be promoted by some rebels that are opposed to private property, and who are suspicious, but when the Major of Bogotá wants to establish the Transmilenio on the 7th Avenue, then we all agree a popular consultation should be held in Bogotá. He considers this is a belief that is unacceptable, for popular consultations are legitimate in any cardinal points and are based in the possibility of practicing peace with nature. The second paradigm he believes must be transformed is that from the surface down then authority is relied on the National Government for historical reasons, and from the surface up the local government and communities are in charge. This paradigm must be brought down because it is affecting the quality of life and health of the inhabitants, and the popular consultations intend to harmonize this. It is like the metaphor used by Dr. Gustavo Wilches when he says that when it comes to women, they are sovereign from the skin outward, and from the skin inward they are territory of Alejandro Ordoñez (right wing conservator politician). So, then he stressed: Popular consultations yes, peace with nature, this is what we must achieve, this is the path, we must not go back. He suggests the discussion must be rationalized, and bring scientific arguments into the debate, in order for the discussion not to be based in prejudices, for what Colombia need now is a rational and dialogued discussion, where the ability to build agreements is our best instrument to solve the dilemmas we are now facing.


Duque

Iván Duque centered his opinion in the importance of harvesting confidence because the underlining problem of the popular consultations is due to the loss of confidence. Because of this, he pointed out that it is important that the environmental agenda in the country started by distancing by seeing the environmental issues as a separate sector, an economical passive or a cost, and understanding the environment as an asset of the country. For this reason, he proposed the theme “produce while protecting” and “protect while producing” as a starting point, in order for all the productive schemes in a country to be based in the environment, which is a common responsibility. For this reason, if we are going to speak about mining, we must understand the difficult situation: 76% of the production unities in Colombia do not have a mining tittle, which brings one of the largest environmental challenges for the country. He added that the way royalties have been historically distributed is a shame in the past and the present. In order to start to restoring confidence, we must start by taking clear decisions, and the first one is that we must improve the quality of the information in which we base the decisions regarding environmental policies, in order to confirm that we must avoid the development of mining projects in areas of high-mountain paramo ecosystems under any circumstance, and that if we are going to develop extractive projects, none of these should affect diverse ecosystems nor the subsoil aquifers of the country. We must request the National Environmental System to strengthen its institutions. The Environmental Authorities must stop being in the hands of clientelism and political manipulations and carry out a real environmental supervision that the country requires in order to regain confidence. If these institutions really worked we wouldn’t be facing today´s difficulties, popular consultations would be well received and we would have the ability to listen, instead of perceiving these just as a requisite. He said firmly that if we want to really address the threats of mining in Colombia, we need the strength in a government, and he said he is committed with ratifying the Minamata Convention in order for Colombia to be a mercury-free country, and not to be threatened by this substance that enters the country through illegal markets and that is polluting many of the basins of our rivers. These are governmental decisions regarding environmental issues, and for this we need to start generating conciliation, and to address popular consultations as a protection mechanism of the communities when none of the requisites have been met, when a community is threatened by an imminent material damage. He ended his speech by saying that the other challenge we have regarding environmental issues is that all production systems must respect the ecosystems as an indivisible heritage of our country. We must not apply the environmental policies with dogmatism, we must apply it with the clear vision in recognizing that Colombia´s greatest heritage is its biodiversity. Iván Duque´s government is committed to address the environment not as an accessory element as it is today, because just regarding budget it has less than 1% of the national budget. Colombia´s international commitments and environmental policies must be backed not only by an important budget, but by a strong ministry managed by a qualified professional that occupies this chair for the four years of government, leading the sector with strong and stable public policies.


Petro

Gustavo Petro started by insisting that popular consultations are addressing key fundamental questions: Who is the owner of the land? Who is the owner of the State? What is the development model that guides us? If one attains to what consultations are saying, the owner of the land and the state is no other than the people, if we are speaking if a democracy. He stressed that development is not to extract oil and coal as we have been doing for the last 25-30 years, it is in the contrary, that is not development, and this is what popular consultations are really expressing. What communities are saying is: “governors and politicians, you as politicians must subordinate to the popular decision. The resistance that we have seen in the government and in important economic stakeholders regarding the popular consultations is precisely the pullback of democracy, the resistance to a new way of addressing development. Regarding oil and beyond mining in general, is it really sustainable to continue depending in the production of oil and coal? If a “green” approach is being put forward, can we talk about a reasonable equilibrium if we continue to hold a firm position of sustaining the oil production as we have been doing since 25 years ago? Colombia is head of the coal exporters in the world. My reply is no! If humanity aims to continue to inhabit this planet, and sustain life on this planet, we must move away strongly and progressively from coal and oil. This is a challenge that goes beyond the rhetoric effort of feeling sympathetic towards and environmentalist audience. It requires a complex transition effort regarding the next four political years, aligned with what popular consultations are trying to tell us, which on its own transcend what politicians have understood. How should we transition from an extractive economy that must move away from oil and coal, which have given the country more that 40,000 million USD a year, of which this city has been the result of a “wealth illusion bubble”, to a productive economy based in food production, where water, territory, democracy and development have another meaning? He asked himself and the public, how can we transition from a depredatory and mortal extractive economy to a vital and productive economy in the next four, eight years or a decade maximum? This is his interpretation of the message underlining popular consultations, which we must obey.


Responding to the debate, YLNM’s Latin American Coordinator said:

“This movement has gained a voice! The questions and worries of the people have been elevated to the level of presidential candidates. We must continue to insist and find ways in which we can request our politicians that thinking about alternatives is important in order to transition to a more sustainable model for the people, the ecosystems, and the planet as a whole.”

 

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